Trompos de Madera

Quizás los más antiguos.

Los trompos de madera son llamados habitualmente tradicionales. La imagen de estos trompos veteranos acude a nuestra mente cuando nos mencionan la palabra “peonza”, sin importar su forma exacta, ya que existen diversas variaciones según la región.

Niños jugando a trompos en la calle

La madera fue sin duda el material original en el que se fabricaron. De hecho la madera sigue siendo el material más preciado por los coleccionistas ya que su calidez, su color, su peso y su tacto característicos, las hace especiales. Desplazadas en parte por las peonzas fabricadas con materiales más modernos, siguen ocupando un puesto de honor en cualquier colección que se precie.

Estos trompos pueden tallarse a partir de varios tipos de madera.

Habitualmente se emplean maderas muy duras, como la del naranjo, el boj, la encina o cualquier árbol de crecimiento lento como el roble o el nogal.

Hay dos razones muy claras que justifican el uso de maderas resistentes: durabilidad y aguante.

No olvidemos que los trompos atraen poderosamente la atención de los más jóvenes, con lo cual este objeto debía realizarse con los mejores materiales para asegurar años y años de uso en manos entusiastas y, por qué no decirlo, poco cuidadosas. Además se da la coincidencia que los trompos de madera en sí mismos solían lanzarse contra los trompos de los demás, en un tipo de juego-competición en el que ya de por sí se buscaba dañar o romper la peonza del rival. Como vemos las batallas de trompos (que nos parecen tan modernas gracias a los UFT o los BeyBlade) son en realidad antiguas y llevan a sus espaldas mucha solera.

Una razón más para buscar materiales duraderos y fiables.

Carrasca Girando

Es bastante curiosa la clasificación de las peonzas de madera, precisamente cuando la misma se realiza en relación a su capacidad destructiva o de ataque, además de tener en cuenta sus aptitudes de giro.

Esta capacidad viene determinada por dos factores: punta y tamaño.

Las puntas pueden ser normales, cuya punta redondeada está pensada para buscar el equilibrio entre duración de giro y daño; las piano, de punta más acentuada, giran menos tiempo y son capaces de dañar bastante los otros trompos; las carrasca, afiladas como un clavo, cuya misión es destrozar peonzas dejando de lado su capacidad de giro continuado.

Dicho lo cual, si alteramos su tamaño obtenemos tres nuevas clasificaciones:

TERREMOTO

Peonza “Terremoto”

Este es un trompo normal a tamaño gigante.

ROMPEMOLDES

Peonza “Rompemoldes”

Sería la piano a tamaño grande.

CARNICERA

Peonza “Carnicera”

Que, obviamente, sería la carrasca pero mucho más grande.

No olvidemos que según el tipo de juego importará más el factor destructivo o el factor giro, ya que en algunas competiciones es mucho más importante que tu trompo sea el último en dejar de girar. Así los juegos pueden variar en relevos (se crean dos equipos formados por un número par de jugadores, cuando la peonza de un equipo está a punto de dejar de rodar otro compañero lanza la suya y le releva…), piques (lanzar peonzas contra peonzas y contar el número de “piques” o muescas, ganando el que menos daño acumulado tiene) o duración (que no es más ni menos que lanzar las peonzas más o menos al mismo tiempo y ver cual dura más rato girando).

Por ello es importante escoger bien la clase de trompo a utilizar. Si la competición es a duración, por ejemplo, pues es recomendable usar peonzas con punta normal… etc.

Y con esto ya tendríamos, más o menos, una buena idea de como son los trompos de madera y como se suele jugar con ellos.

Una última mención a parte serían los Dreidel o Servivon, un tipo de trompo de madera con una larga tradición religiosa, ya que su uso está vinculado a rituales del Hannukah, mediante el cual los niños no solo juegan si no que aprenden los secretos de  su cultura.

Dreidel típico del Hannukah

 

Y, como se suele decir, hasta aquí puedo leer.

Un saludo y ¡a disfrutar de los trompos!